(2003) Fundamentos de la sociología: objeto, sujeto y método [SP]

Domingo 19 de octubre de 2003, por Web

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Martínez López, M. (2003) Fundamentos de la sociología: objeto, sujeto y método. [Unpublished]


E n esta primera parte del Proyecto Docente se exponen los fundamentos epistemológicos, teóricos y metodológicos de la sociología. Sin menoscabo de los recursos enriquecedores que proporcionan las obras disponibles de compendio general de esta disciplina y que, en general, estimamos apropiadas para los estudiantes que se introducen por primera vez en ella, la exposición presente pretende ofrecer una visión y una interpretación propias de esos fundamentos.

Es nuestro propósito, en consecuencia, presentar las características y tendencias más generales que definen a la sociología, tanto en su objeto como en su método. Pero debemos advertir, de antemano, que la originalidad de la tarea consiste, a nuestro entender, en seleccionar adecuadamente los contenidos, en hilarlos de forma argumentativa, en ofrecer los posicionamientos valorativos que correspondan y, finalmente, en integrar todo ello dentro de un marco teórico más amplio y comprensivo. Es decir, se trata también de poner de manifiesto las habilidades conceptuales de los sujetos que investigan sociológicamente la realidad y las cualidades de los sujetos investigados que forman parte y modelan, consciente o inconscientemente, esa realidad.

Como resulta evidente, este cometido se enfrenta con las limitaciones propias del contexto en el que escribimos y con los condicionantes intrínsecos de las cuestiones a desarrollar.

En primer lugar, la exposición de los fundamentos de la sociología trae consigo, de una u otra manera, una invocación incesante a los pleitos propios de la filosofía de la ciencia. También se hace necesaria la referencia a algunas de las innúmeras contribuciones especializadas de estudios sociológicos que se han sumado al caudal de esta disciplina y, en ocasiones, han variado su curso.

Por estas dos iniciales razones, suponemos que el texto resultará árido para el principiante si lo comparamos con el didactismo necesariamente simplificador de los manuales al uso. Se sigue de lo anterior que entendemos esta exposición dirigida, más bien, a quien ya se encuentra iniciado en la reflexión teórica y empírica en las ciencias sociales. Esto es, a quien ya se encuentra capacitado para valorar en qué medida las siguientes ideas pueden contribuir a una óptima organización de la docencia de la sociología en general o de alguna de sus aplicaciones particulares, como es la sociología de la educación.

En segundo lugar, se debe notar que le hemos dado preferencia aquí a la síntesis teórica. Es decir, a los esfuerzos por desentrañar y categorizar con claridad las más significadas corrientes epistemológicas, teóricas y metodológicas en la sociología. Ellas constituyen, a nuestro juicio, la clave de bóveda del quehacer científico de la sociología.

Las confusiones en esa materia (y, posiblemente, la ausencia de una hegemónica tradición tratadística comparable a disciplinas como la medicina o la economía) propician, con frecuencia, su carácter inhóspito para los legos. En contrapunto, hallamos una prolífica edición de “obras de autor” que nos obligaría a una revisión de sus variados y específicos puntos de vista y de su mayor o menor relevancia para la sociología en general, pero que reduciremos aquí a lo mínimo imprescindible.

Los siguientes seis capítulos, por lo tanto, constituyen una aproximación general y de carácter introductorio al conocimiento de la sociología y de las realidades sociales que se estudian desde esta perspectiva. Como se podrá observar, no se han eludido cuestiones teóricas que exigen rigor y profundidad de análisis, ni tampoco la confrontación con los interrogantes y problemas sociales que ocupan a los sociólogos, si bien la opción predominante ha sido la de no enturbiar en exceso la exposición con datos empíricos de actualidad.

Comenzaremos, en el primer capítulo, apuntando brevemente tres cuestiones esenciales en la explicación de la génesis de la sociología en el siglo XIX: 1) su relación –conservadora o progresista- con los cambios sociales “acelerados” de aquella época; 2) la concepción –heredada o novedosa- de los elementos que componen la sociedad y de las formas de estudiarla; 3) el seguimiento –imitador o rupturista- del modelo de cientificidad gestado en las ciencias de la naturaleza. Son cuestiones que siguen impregnando los debates actuales en las ciencias sociales. Al considerarlos con distancia histórica, aún de forma sucinta, se nos abren interesantes posibilidades interpretativas: la relativización de su novedad, la evolución de los términos del debate, los conflictos de ideas y de intereses subyacentes a la consolidación de toda ciencia, etc. En los siguientes capítulos comprobaremos cuán recurrentes son estas cuestiones y qué tipo de respuestas se han ofrecido en el transcurso de la historia de la sociología.

Continuaremos, en el segundo capítulo, presentando las ideas más destacadas y con reconocida vigencia de los fundadores de la sociología, a saber: Marx, Durkheim y Weber. Sus teorías acerca de las ciencias sociales y sus propias investigaciones empíricas siguen ejerciendo una influencia difícil de omitir y de superar, por lo que no es de extrañar su habitual consideración como paradigmáticas.

Por supuesto, no han faltado los intentos superadores durante todo el pasado siglo XX: los menos, abocados a formular síntesis reconciliadoras entre los tres autores; los más, arremetiendo contra toda disidencia o innovación desde la trinchera de una sola posición, o moviéndose sin rumbo entre varias. Es mi convicción, en todo caso, que las tres perspectivas pioneras de la sociología siguen resultando esclarecedoras para definir esta ciencia y para observar la realidad social. Por lo tanto, abogo por un saludable eclecticismo entre esas posiciones teóricas (representadas tanto por los autores fundadores como por sus seguidores) siempre que se expliciten las premisas básicas de cada una y los nexos de posible comunicación entre ellas.

En el tercer capítulo exponemos los debates epistemológicos que justifican la posibilidad del conocimiento de la sociedad y postulan sus límites. Para ello nos hemos concentrado en trazar las líneas principales de las corrientes positivistas y relativistas, sin dejar de mostrar que esta dualización didáctica oculta posiciones más difusas y enriquecedoras. Entre estas últimas, he considerado de especial interés para la sociología actual hacer mención a cuatro de ellas: el racionalismo aplicado, el realismo crítico, la praxeología dialéctica y las epistemologías de la complejidad. Constituyen, por lo tanto, apuestas por la superación de la dicotomía simple entre positivismo y relativismo, a partir de sus principales problemas gnoseológicos y de las críticas que han recibido. Posiblemente, este es el capítulo más inaccesible para los estudiantes que se iniciasen en la sociología, aunque, de forma simultánea, es el que, a nuestro juicio, permitiría más comunicación con los fundamentos de cualquier otra ciencia.

El cuarto capítulo se dedica a desarrollar con detenimiento las más relevantes tendencias teóricas en sociología, a saber: funcionalismo, interaccionismo y conflictualismo. Sus rasgos epistemológicos, los autores y estudios más significativos en cada una de ellas, los modelos de sociedad que se hallan en el fondo de cada uno de esos análisis, etc. determinan énfasis diferentes en la realidad social que pueden orientar eficazmente la investigación sociológica si existe conciencia y discusión crítica de ellos.

Este es un capítulo central para entender el sentido de la sociología. Cada corriente teórica intenta agrupar observaciones empíricas y principios explicativos sobre la realidad social. Pero, al mismo tiempo, plantea interrogantes preferentes sobre aquello que merece la pena ser estudiado. En definitiva, todas las teorías ofrecen respuestas a preguntas tales como: ¿de qué está compuesta la sociedad? ¿en qué niveles o dimensiones se puede separar analíticamente? ¿cuál de ellos o qué conjunto de fenómenos ejercen mayor influencia sobre otros? ¿cómo cambia la sociedad y cuáles son las fuentes de ese cambio? ¿cuáles son los rasgos claves de las sociedades actuales? ¿qué importancia tienen en las posiciones teóricas la valoración sobre el capitalismo, el Estado y la democracia?

Creo, por consiguiente, que es imprescindible y un paso previo a cualquier investigación sociológica el trazar con nitidez el mapa de esas teorías, sus puntos de fricción, los espacios de coexistencia y las aún incógnitas tierras de nadie.

El quinto capítulo presenta tanto los estilos metodológicos dominantes en la práctica de la investigación sociológica como la importancia de criterios clasificatorios a menudo ninguneados (por ejemplo, el que denominaremos ‘eje observación-acción’) y la influencia de la planificación en todo el proceso de conocimiento.

Se opta aquí, como ya es habitual en las publicaciones especializadas en metodología de las ciencias sociales, por explicar las diferencias entre las llamadas perspectivas distributiva, estructural y dialéctica, aunque se realizarán algunas matizaciones a dicho modelo. En definitiva, preside esta exposición panorámica la intención de responder, con la minuciosidad y precisión debidas, a algunas preguntas inocentemente básicas: ¿qué hacemos realmente los sociólogos para conocer la sociedad? ¿cómo llevamos a cabo una investigación empírica de la realidad social? ¿qué ideas están detrás de cualquier selección de técnicas de investigación o de variables e indicadores específicos a los que asignar información?

Por último, el sexto capítulo constituye un esbozo general de lo que podríamos denominar ‘análisis ecosistémico de la sociedad’. Procederé, por una parte, aludiendo a algunos estudios sociológicos en los que la historia, las estructuras y los conflictos sociales son las dimensiones de análisis más destacadas. Por otra parte, elaboraré y expondré un esquema conceptual en el que integrar todas las dimensiones posibles de análisis de la realidad social, a saber: el individual, el relacional, el estructural, el sistémico y el ecosistémico.

Se trata de un capítulo en el que se busca concretar de forma sistemática el objeto de la sociología, la sociedad. Para ello se ha optado por distinguir sus componentes, sus dimensiones escalares y los procesos sociales que se dan en cada uno de los niveles de análisis que adoptemos. En disonancia con las abstractas oposiciones entre individuo y sociedad, o entre objetivismo y subjetivismo, el marco teórico propuesto y las investigaciones empíricas escogidas para ilustrarlo, pueden ofrecer una guía eminentemente práctica para encauzar productivamente cualquier estudio específico desde la sociología.

Un último vector que atraviesa toda esta exposición atañe a los hilos de conexión entre los distintos capítulos. A partir de las tríadas de corrientes epistemológicas, teóricas y metodológicas que se verán, podría inferirse –erróneamente, a mi entender- que existe un paralelismo nítido entre sus contenidos y, por lo tanto, que cada posición teórica está ligada necesariamente con una única posición epistemológica y metodológica. Las combinaciones y eclecticismos imperantes en la sociología, más bien, nos llevan a sostener que el pluralismo paradigmático y la creatividad (o imaginación) sociológica son moneda corriente en este campo, sin que ello implique necesariamente renunciar al análisis y autoanálisis de nuestros fundamentos y afiliaciones principales.

En mi experiencia como docente y como investigador he comprobado con frecuencia la necesidad de acompañar la claridad expositiva y conceptual –punto extremadamente delicado y esencial cuando se trata de un colectivo estudiantil que cursa diplomaturas o licenciaturas distintas a la formación encaminada propiamente a ejercer como sociólogo o sociólogacon un enfoque holístico, transdisciplinar y crítico. De ahí que considere de la mayor importancia el recurso didáctico a cuadros, esquemas o ilustraciones, por una parte, y a la lectura variada y debatida libremente en grupo, por la otra. Abundaremos en todo ello a lo largo de las siguientes partes de este Proyecto Docente, aunque en esta primera ya iremos dando cuenta de los contenidos de las requeridas sinopsis didácticas.

En definitiva, será esencial expresar todos esos propósitos a través de los debates que se dan en el seno de la sociología y en sus alrededores, trazando líneas de distinción teórica y ofreciendo una visión sistemática y plural de esta ciencia social y de sus fundamentos.