(2005) ¿En qué valores nos educan los movimientos sociales? [SP]

Miércoles 19 de octubre de 2005, por Web

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Martínez López, M. A. (Director) (2005, November 4). ¿En qué valores nos educan los movimientos sociales?. III Jornadas de Educación en Valores. Lecture conducted from , Jerez de la Frontera.


Me alegro de participar en unas jornadas sobre educación y movimientos sociales sometido a un interrogante concreto, pues así evitaré divagar sobre cualquier otra problemática de las que con frecuencia me surgen en tanto que sociólogo -habitual- y activista –ocasional-.

Sospecho, además, que el resto de personas participando en este encuentro habrán tenido ya más de un contacto en su vida con los movimientos sociales –y con la educación-, por lo que tendrán, a su vez, la misma tendencia que yo a divagar sobre las múltiples vicisitudes con las que nos encontramos en el curso de las acciones colectivas en las que nos vemos implicados.

Pensando sobre la pregunta que titula y provoca mi intervención, se me han ocurrido algunas otras preguntas: ¿existe una relación de causa-efecto entre los “movimientos sociales” y “nuestros valores”? si no existe tal relación ¿podremos aún decir algo en positivo, sin divagar, de los “movimientos sociales”, de “nuestros valores” o de la “educación”? ¿pero lo diré en calidad de sociólogo o de activista, si es que se pueden distinguir nítidamente ambas facetas? y si no se pueden distinguir ¿qué tipo de interrogantes sobre estos temas son los que yo, en calidad de ambos, debería sugerir para estimular sucesivas intervenciones a la mía? y, finalmente, ¿no serán más interesantes, con vistas a sacar algo de provecho de nuestra conversación, las preguntas que os sigan intrigando a cada uno de vosotros a partir de vuestra propia experiencia como activistas –o sociólogos, o educadores, o como os identifiquéis mejor- aun a riesgo de caer en una gran divagación general?

Para no defraudar excesivamente a los anfitriones de este encuentro, expondré algunas posibles respuestas a esas dudas. No obstante, adelanto ya, de antemano, que las conclusiones pueden resultar algo inquietantes pues me propongo primero atravesar la jungla de la desconstrucción de la pregunta-título de la que partimos y no sé si el siguiente paso será encontrarnos con un desierto, con la famosa playa bajo el asfalto o con la no menos famosa nube de mosquitos que pone de los nervios a animales más voluminosos.