(2011) Participación ciudadana en las Agendas 21 Locales [SP]

Lunes 18 de octubre de 2010, por Miguel Angel Martinez

Todas las versiones de este artículo: [English] [Español]

Martínez, Miguel; Rosende, Silvia. 2011. Participación ciudadana en las Agendas 21 Locales. Scripta Nova Vol. XV, núm. 355 http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-355.htm

La Agenda 21 Local (A21L) propugnada por las Naciones Unidas en la Cumbre de la Tierra de Rio de Janeiro en 1992 como un nuevo modelo de planificación medioambiental se ha propagado también como un nuevo modelo de gobernanza urbana que no altera las principales pautas de crecimiento económico ni de representación democrática con problemas de legitimación. Este tipo de planificación aborda las cuestiones locales y globales de sostenibilidad ecológica a través de debates públicos, implicación ciudadana y acuerdos consensuales. La Unión Europea, además, les ha conferido un fuerte impulso a las A21L a través de sus propios programas y fondos económicos. En el presente estudio presentamos la evaluación -mediante entrevistas en profundidad y análisis documental- de dos casos aparentemente exitosos de A21L en una ciudad portuguesa y en otra española. Nuestra hipótesis es que ese modelo de gobernanza, tanto en la teoría como en la práctica, no introduce novedades sustantivas en las modalidades pluralistas y elitistas de políticas que nutren la gobernabilidad urbana. En los casos examinados se muestra que la participación ciudadana producida está limitada por los enfoques metodológicos adoptados en el proceso de A21L y por los contextos conflictivos que la enmarcan. Por un lado, la participación ciudadana efectiva no fue todo lo plural que se esperaba, ni tuvo capacidades decisorias ni trascendencia efectivas para generar un nuevo tipo de democracia participativa y de sostenibilidad ecológica urbana en estas ciudades. Por otro lado, las interacciones políticas locales -manifiestas en los ciclos de movilización asociativa y en las redes sociales articuladas por los servicios públicos- y el tipo de manejo de los conflictos por el lobby eurorregional que financiaba estos proceso, explicarían por qué se consideraron estos casos de A21L como exitosos. En definitiva, en los casos investigados fueron las autoridades locales y los equipos técnicos quienes intervinieron más activamente en los procesos de participación en estas A21L restándoles autonomía y potencialidades a la ciudadanía involucrada.

Environmental planning such as the Local Agenda 21 (LA21) launched by United Nations in the Summit of Rio de Janeiro in 1992, has been increasingly used as a new strategy of urban governance without challenging the mainstream patterns of economic growth and representative democracy. This kind of planning focuses on sustainable issues of both cities and global spaces by means of public debate, citizen involvement and consensual agreements. Along the last decade, the European Union has supported and funded many of these planning processes based on the assumption that they will improve urban sustainability and citizen participation. Nevertheless, we think that the supposed new styles of urban governance and citizen participation implied by LA21 processes do not change substantially the pluralist and elitist ways of urban governability. What we have discovered due to the comparative analysis of two cases of successful LA21, one in Portugal and one in Spain, is that citizen participation was not so plural as expected, and had little consequences for the improvement of participatory democracy and urban sustainability. Based on in-depth interviews and documents, our assessment of these two LA21 processes also shows that local politics -such as the cycles of mobilization and the social networks around public services- and supra-local contexts -such as the ways of management conflicts and EU funds by one euroregional lobby- are relevant for explaining the apparent success of citizen participation in these two cities. Finally, we indicate several social conflicts which were disrupting the whole processes. Thus, we conclude by pointing out the methods and contexts of the actual implementation of LA21 in order to explain why, in practice, citizen participation was conducted more by the action of authorities and managers than by the citizens who were involved in such a process.